El Señor de los Anillos, parte II: El Anillo de Kerry

Punto de partida: Killarney. Nos levantamos por la mañana temprano porque el camino que íbamos a recorrer era largo. No tanto en longitud pero sí en tiempo (dado que las carreteras en Irlanda no están en muy buen aspecto). Además, dado que era Marzo debíamos aprovechar lo máximo posible las horas de sol. Desayuno rapidito con comida del super y adelante con nuestro Ford Focus modelo crucero.

Por carreteras como esta se permite ir a 100 Km/h... y la gente lo hace

Nuestra primera parada fue en la playa de Rossbeigh (a unos cientos de metros de Glennbeigh). Por desgracia, no pudimos bañarnos, pero es una de las playas más especiales que he visto. Está llena de rocas rojas y azules y rodeada de altas montañas.

Playa de Rossbeigh

Continuamos nuestro camino por el área de Ross-Maine, que va desde la playa de Rossbeigh hasta Castlemaine. Desde el coche podíamos ver la hermosa península de Dingle (que fue lo que visitamos el día siguiente).

Vistas a la bahía de Dingle

No había tiempo para parones (salvo cuando mi copilota o yo recibíamos la llamada de la naturaleza). A base de aguita mineral y chocolatinas aguantábamos en nuestra particular road movie. La siguiente parada fue Cahersiveen.

La Iglesia en memoria de Daniel O'Connell

El sacerdote de la Iglesia nos recibió con gran amabilidad. Charlamos un rato con él y nos explicó su tarea en busca de recaudar fondos para la memoria de Daniel O’Connell, uno de los irlandeses más célebres de la historia.

Una pintoresca casa en Cahersiveen

Ya en las afueras de Cahersiveen visitamos los Viejos Barracones (The Old Barracks). Uno de los monumentos históricos más importantes en el Sur de Irlanda.

The Old Barracks

Como íbamos bien de tiempo decidimos extender el anillo aun más al sur y nos fuimos a la costa. Me había hablado muy bien de Valentia Island y no quería perderme la oportunidad. Durante nuestro camino nos deleitabamos con hermosos paisajes de la Irlanda más rural.

A esta monada tenía que sacarle una foto sí o sí

Pero antes de llegar a la hermosa isla de Valentia, hicimos parada en el pueblo pesquero de Portmagee. Como buen coruñés que soy, siempre he sido un gran aficionado del mar y lo naútico. Por eso me encantó ver pueblos como este, con sus anclas, sus timones, sus barcos y su pescado fresco.

Portmagee visto desde Valentia Island

Nuestro Ford Focus reposando frente a la costa de Valentia

Valentia Island, cuya visita me parece obligada a estas alturas, la recorrimos entera, llegando a su saliente final, Knightstow.

El rincón más al Sur de la Isla Esmeralda

Esta foto merece un premio

En nuestro retorno a casa, paramos también en Waterville, Caherdaniel (lugar donde se encuentra la casa en la que vivió Daniel O’Connell) y Sneem.

Panorámica de Sneem

La luz empezaba a desaparecer por lo que tuvimos que cruzar el Parque Nacional de Killarney sumidos en la oscuridad total. Una experiencia nada recomendable para conductores noveles. LLegamos al hotel sobre las 11 de la noche. Bastante cansados pero satisfechos por un viaje en el que lo mejor aun estaba por venir.

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La Iglesia en memoria de Daniel O'Connell

El Señor de los Anillos, parte I: Nuestro viaje por los Anillos de Kerry y Dingle

Dublín es una ciudad que tienes que dejar atrás cada cierto tiempo para retomarla con ganas, de lo contrario te asfixia. LLevaba desde principios de Enero sin salir de la capital irlandesa y necesitaba tomar algo de aire fresco.

Así surgió la idea de conocer el sur de Irlanda, en concreto, los Anillos de Kerry y Dingle, tan de moda últimamente.

Camino de la playa de Rossbeigh

Las rutas

Son dos los Anillos que se pueden recorrer en el Sur de Irlanda.

  • El Anillo de Kerry: Es el más extenso. Entre sus lugares más detacados están Killarney y su Parque Nacional, Glenbeigh, la playa de Rossbeigh, el puerto pesquero de Portmagee, la Isla de Valentia, Caperdaniel, Waterville y Sneem.
  • El Anillo de Dingle: Situado en la zona más septentrional del sur de Irlanda. Es una pequeña península en la que se pueden ver preciosas playas y acantilados.

Vistas en el Anillo de Dingle

Los preparativos

Por cuestiones logísticas no pudimos pedir vacaciones en la empresa. Únicamente teníamos el fin de semana para viajar. Eso significaba que teníamos que ponernos en Kerry lo antes posible y que tendríamos que ser rápidos a la hora de ver los anillos.

¿Es posible disfrutar de cada anillo en un sólo día? La respuesta más correcta sería: depende de cómo quieras hacerlo. Por nuestra parte, la idea era recorrer los anillos en coche e irnos parando en los puntos que más nos gustasen.

Nuestro Ford Focus "crucero" nos llevó a todas partes

Tras haber hecho los anillos debo decir que sí es posible hacerlo en nuestro plan. Es posible que nos hayamos dejado cosas por ver, pero también es cierto que “nos perdimos” por otros tantos lugares y fuimos con calma, sin prisas.

La opción de recorrerse los anillos en varios días también es muy saludable. Algunos amigos míos lo han hecho y lo recomiendan.

Desde el Anillo de Kerry se pueden ver la bahía de Dingle

LLegar a Kerry

Bajo mi punto de vista, si no tienes coche compensa ir a Kerry en avión. Con Ryanair es muy sencillo conseguir vuelos a un precio razonable y te ahorras varias horas al volante. Nosotros salimos el viernes por la noche y llegamos allí sobre las 10.

La otra opción válida es bajarse en coche. Tengo entendido que son unas 5 horas para ponerse allí pero no estoy completamente seguro. Lo que sí sé es que, desgraciadamente, no hay autovía por lo que el viaje puede hacerse algo pesado. El tren no es una buena opción.

En el Sur podemos conocer la Irlanda más bucólica

Cuándo ir

Mucha gente me comentó que ir en Marzo no era la mejor opción por el “mal tiempo”. Yo que llevo un año aquí hace tiempo que tengo bien claro que existen dos estaciones en Irlanda: El Invierno (que va generalmente desde Noviembre a Febrero) y el No-Invierno. En el No-Invierno te puede caer de todo y en un mismo día: lluvia, truenos, nieve, sol, …

Es decir, ir en Junio o en Agosto no te libra de que te pueda caer un chaparrón que te agüe el viaje. Es más bien una cuestión de suerte. Nosotros (y a las fotos me remito) tuvimos mucha suerte con el tiempo que nos tocó.

Lo que sí es cierto es que en “Verano” los días son más largos, por lo que el turista tiene más horas de luz para hacer el recorrido con calma y sacar fotos bonitas.

El pintoresco pueblo pesquero de Dingle

El alojamiento

Si eres un aventurero y tienes 3 o 4 días para visitar los anillos y perderte por ahí la mejor opción es improvisar un B&B. Los hay a montones a lo largo de los dos anillos. En nuestro caso, íbamos únicamente para dos días.

Por este motivo decidimos reservar un hotel en Killarney, en concreto, el Killarney Court Hotel. Es un hotel de tres estrellas situado a unos 12 km del aeropuerto de Kerry-Farranfore.

Nuestra habitación en el Killarney Court Hotel

Conducir en Irlanda

Debo reconocer que uno de los motivos por los que no me lancé antes a recorrer irlanda en coche fue por el tema de la conducción. Por un lado está la cuestión de la falta de autovías. Casi todo son “carreteras secundarias” de un solo carril, donde hay bastantes baches y curvas. Curiosamente está permitido en la mayoría de los tramos ir a 100Km/h y la gente se embala.

El otro motivo es el semi-eterno problema que tenemos los continentales por “conducir del revés”. A estas alturas, y tras unos cientos de kilómetros a mi espalada, puedo decir que conducir por la izquierda no es tan complicado como puede parecer al principio.

Aquí nuestro Ford Focus modelo "crucero"

Cuando tomamos nuestro coche en el aeropuerto era ya noche cerrada y llovia bastante. Lo primero que hice al subirme al coche fue buscar instintivamente mi cinturón de seguridad a mi izquierda. En ese momento pensé “de aquí no salimos”. Pero, por fortuna, el cerebro es una máquina con una extraordinaria capacidad de adaptación. Y, si te paras a pensar, cuando te miras a un espejo y levantas tu mano izquierda, la “persona reflejada” levanta su mano derecha y no por ello nos alarmamos. Al final las cosas son más sencillas de lo que parecen