El otro día estuvieron comentando via facebook unas fotos mías en Poznan. Me acordé,entonces que aun tengo pendiente terminar mis crónicas acerca de mis viajes por aquellas tierras del Este.

Algunas casitas en Poznan son una pasada
Poznan
Después de Giezno, antigua capital de Polonia, le llegó el turno a Poznan. Desde el momento en que llegué me pareció una ciudad con una atmósfera muy especial. Era una ciudad clásica, con mucha historia y sin embargo tenía un espíritu muy joven. Casi bohemio.
Pequeños tranvías de todos los colores recorrían Poznan. Tuve la oportunidad de montar en alguno de ellos y debo reconocer que pasaros tiempos mejores. Aun así, me gustaba verlos aparecer en cada esquina. Siempre he sido un gran fan de los trenes.

El Expreso a Sao Paulo
Como buen friki informático que soy, me tomé una foto en el monolito dedicado a Marian Rejewski (que aunque tenga nombre de chica, era un señor). Marian Rejewski fue un matemático polaco que creó un sistema para descifrar a Enigma. Enigma fue una máquina inventada por el ingeniero alemán Arthur Scherbius terminada la Primera Guerra Mundial. Posteriormente, el ejército nazi utilizaría estas máquinas de cifrado para sus fines.

Monolito de bronce homenaje a Marian Rejewski y sus ayudantes
El monolito estaba en frente del Castillo de Poznan, una de las atracciones de la ciudad.

El Castillo de Poznan es batante grande. Esto es un trozo
El momento solenme de mi estancia en Poznan fue la visita al Cementerio dedicado a las victimas de la Primera Guerra Mundial. En un lugar tranquilo en el que se puede caminar y meditar. También tiene algún que otro bunker utilizado durante la guerra.

Las lápidas a los caídos
Hay que ir a Poznan, Marge. En serio. Es una ciudad bien maja donde se pueden pasar 2 o 3 días muy divertidos y a un precio muy bueno.





